top of page

Elaborando el duelo

De la negación a la aceptación

A lo largo de nuestra vida, todos los seres humanos vivimos pérdidas significativas que tienen que ver con salud, parejas, trabajos, espacios físicos, relaciones familiares, mascotas, países, etc... Podemos saber que todo cambia, que existe la impermanencia, que todo es pasajero. Podemos ser muy sabios. Sin embargo, en el momento en el que muere tu padre, te deja tu marido, pierdes el trabajo, se incendia tu casa o su escapa de la casa tu perrito, ningún conocimiento podrá evitar que surjan las emociones de aflicción. Este taller está diseñado para reconocer lo que hemos perdido en la vida, para no retener lo que ya se ha ido y para alinearnos con el presente. 

El enojo de la pérdida

Cuando sucede algo que no queremos que suceda, sobreviene el enojo. Dependiendo de la personalidad y de la historia familiar nos encontraremos con personas que tienen serias dificultades para mostrar su enojo e, incluso, para contactarlo, o bien, con individuos que explotan con facilidad y tienden a la ira de manera explícita. Enojarse no es que esté bien ni mal. El enojo es una emoción que surge y se desvanece. Lo importante es detectarla y ubicarla incluso físicamente. En esta sesión, realizaremos un ejercicio muy sencillo pero muy práctico que nos ayudará a canalizar de forma inofensiva esta energía que muchas veces nos estorba, nos enferma y nos confunde.

La tristeza de la ausencia

Llorar la pérdida es saludable. Tan saludable como sacar el enojo. Tocar el dolor es todo un arte. A veces, le tememos en demasía. A veces, nos apegamos tanto a él que nos volvemos adictos y lo convertimos en sufrimiento. Lograr un equilibrio entre la no evasión y el no aferramiento es uno de los objetivos de este taller, en el que se facilitarán herramientas para volvernos cirujanos de nuestro propio corazón. En esta sesión se realizarán ejercicios grupales que permitirán reconocer lo que aún no hemos llorado y lo que seguimos llorando una y otra vez, cíclicamente. También se trabajará para distinguir las heridas visibles, de las invisibles y las heridas que aún se siguen abriendo, de las heridas que finalmente han cicatrizado.


Miedo a lo desconocido

Finalmente, cuando hemos sanado el enojo y la tristeza, se presenta el miedo. El miedo a una nueva situación en la vida. El miedo a no saber. El miedo ante la falta descontrol que nos muestra toda pérdida significativa. El miedo es una de las emociones aflictivas más difíciles de manejar. Y también de desarticular. Por miedo podemos bloquearnos, por miedo podemos estallar y también, por miedo, podemos generar hábiles formas de sobrevivencia. Mediante la aplicación de tres ejercicios grupales, nos acercaremos al miedo con suavidad y respeto. Veremos de dónde surge, hasta que punto es real o imaginario, en qué nos disminuye y qué nos aporta. Quizás no podamos erradicarlo.

Entonces ¿por qué no aprender a convivir con él?

Una sesión de dos horas por cuatro semanas.

Participación por persona en taller semanal: $300.00

Inscripción a los cuatro módulos de cada taller, antes de la fecha de inicio: $900.00

Constelación personal: $1,800.00 
Constelación para participantes del curso: $900.00

bottom of page